La Arcilla es una roca sedimentaria constituida por agregados de silicatos de aluminio hidratados procedentes de la descomposición de rocas como el granito. presenta diversas coloraciones según las impurezas que contiene, desde el rojo anaranjado hasta el blanco cuando es pura. Su plasticidad al mezclarla con agua y su textura provienen de los silicatos hidratados. Almacena la energía de los rayos solares, pues la veta de arcilla se seca al sol y luego se microniza hasta conseguir un polvo fino y sin impurezas.
La Arcilla frena la proliferación de cuerpos parasitarios, microbios, bacterias y favorece la restitución celular. Actúa en el foco de la enfermedad y realiza una limpieza profunda y completa.
Por su poder de absorción neutraliza y drena impurezas de los tejidos, permite la fijación y neutralización de toxinas y alcaloides (venenos), capta los líquidos de la linfa y la bilis, los drena y elimina las impurezas.
El poder de la arcilla radica en que todas sus partículas acumulan una gran cantidad de energía del potente campo magnético de la Tierra. De ahí sus cualidades estimulantes, transformadores y transmisoras de energía. reconstruye el potencial vital a través de la liberación de energía, pues despierta esa energía latente que está dormida en el organismo.
Se puede administrar por vía oral provocando un efecto multilateral. Su intensa actividad elimina y destruye células enfermas y activa la reconstrucción de otras sanas: todo elemento enfermo que emite radiaciones negativas es atraído por la arcilla y eliminado.
La Arcilla limpia y enriquece la sangre, curando la anemia. Es rica en enzimas y diastasas que fijan el oxígeno a la sangre.Mezclamos arcilla con sal y agua caliente, hacemos una cataplasma sobre un forúnculo, absceso, acné en todas sus fases y conseguiremos que se abra y salga el pus. luego sanamos con la cataplasma en frío.
En Estética, la arcilla nos aporta minerales, oligoelementos y el poder de los metales que contiene. Podemos usar tres tipos de arcilla solas o combinadas entre sí y mezclarlas con agua, hidrolato, micronizados, extractos, esencias... por lo que el poder de la arcilla se complementa y multiplica con los de los productos que utilicemos para nuestro tratamiento facial o corporal.
ARCILLA BLANCA: (Caolín) Para todo tipo de pieles. Antibacteriana, antiinflamatoria, cicatrizante, descongestiva, blanqueadora, embellecedora. Sustituye al polvo de talco y se puede usar en enjuague bucal.
ARCILLA VERDE: (Magnesio, silicio, potasio, sosa, sal, fosfatos, óxido de hierro, aluminio, manganeso, magnesio y titanio) Pieles grasas, gruesas, sucias, asfixiadas, acneicas por su gran poder de absorción de toxinas (desintoxicante), remineralizante, drenante, antiinflamatoria (contusiones).
ARCILLA ROJA: (Óxido y Hidróxido de hierro, silicato de aluminio, silicato de magnesio) Para pieles cansadas, ajadas, fláccidas, envejecidas y para tratamiento corporal del dolor. Es la más oxigenante de todas y la más cicatrizante. Transporta los principios activos al riego sanguíneo, es regeneradora y activa los tejidos con su aporte extra de oxígeno. para el dolor mezclar arcilla roja con agua tibia y hacer un emplasto. Luego lo repetimos con arcilla blanca y agua fría.
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